La Cubierta Vegetal en el Olivar. Equilibrio y riqueza para el ecosistema

Manzanillas, tréboles, olivardas, jaramagos, esparragueras, hinojos, ortigas, amapolas, margaritas, han sido la flora tradicional que ha estado presente en el campo, junto a los olivos. De forma totalmente injustificada, se refiere a ellas como “malas hierbas”; sin embargo, su papel es clave a la hora de restaurar el equilibrio en el olivar, aumentando la complejidad de su ecosistema.

Flora espontánea en olivar

Recuperar la biodiversidad en el olivar

Desde nuestro punto de vista, y de la agricultura ecológica, entendemos el olivar como un ecosistema complejo en el que intervienen y se relacionan, además de olivos, otras poblaciones como la flora espontánea, la fauna (aves, insectos, etc.) y que dispone de unos recursos: el agua, el suelo, etc. (Alfonso y Guzman, 1999) que se deben mantener y preservar. Nuestro compromiso es manejar todos estos componentes de manera eficiente para conseguir que el olivar sea un agroecosistema estable, evitando la degradación de los recursos que lo sustentan.

Para lograr que el olivar recupere una elevada estabilidad el pilar es el manejo del suelo. Obtener y mantener un suelo de alta fertilidad natural, sano, capaz de nutrir adecuadamente al olivo es nuestro principal objetivo. Para lograr este adecuado manejo del suelo debemos incluir a todos los componentes del sistema, representados en la clásica pirámide trófica.

Las “malas hierbas”, nuestro aliado principal para recuperar la diversidad perdida

Toda la complejidad que alberga el olivar puede representarse de manera sencilla en los cuatro escalones de la clásica pirámide trófica. Y es el nivel de interacciones entre éstos lo que marca la riqueza y estabilidad del sistema. La intervención humana y la intensificación de las prácticas de cultivo han tenido como consecuencia la eliminación del primer escalón de la pirámide, las llamadas “malezas”, simplificándolo hasta sólo dejar una especie, el olivo, con la consiguiente pérdida de estabilidad.

Por lo tanto, introducir en el olivar de nuevo la diversidad perdida sólo puede hacerse desde el escalón de los productores fotosintéticos, introduciendo nuevamente la flora del olivar, caracterizada por la presencia de muchas especies de baja densidad y unas pocas con densidades moderadas o altas. A partir de su recuperación de la cubierta vegetal y de su adecuado manejo, creamos agroecosistema más complejo y diverso. Creemos firmemente que sólo con alta diversidad tenemos potencial para obtener interacciones benéficas (Gliessman, 2001).

El valor de las plantas silvestres en los olivares

Las ventajas más obvias asociadas al mantenimiento de la cubierta vegetal en el olivar es la prevención al suelo de la erosión, la fertilización natural (mediante la fijación del nitrógeno atmosférico al suelo) y el mantenimiento de la biodiversidad. Sin embargo, hay otras menos conocidas, y que consideramos de enorme valor.

En el reciente artículoLandscape-moderated biodiversity effects of ground herb cover in olive groves: Implications for regional biodiversity conservation, publicado en la revista Agriculture, Ecosystems and Environment, se destacan los beneficios que generan las plantas arvenses en el control de plagas y enfermedades del olivar. Por ejemplo, la presencia de olivarda (Dittrichia viscosa) en el olivar aumenta la densidad de predadores de larvas de la mosca del olivo, una de las principales plagas del olivar). También la presencia de crucíferas, como la mostaza blanca (Sinapis alba) o el jaramago (Diplotaxis virgata), actúan como fumigadores biológicos del hongo Verticilium dahliae, causante de la verticilosis y responsable de la muerte de miles de olivos.

El valor de las plantas silvestres también para la sociedad

Aparte de los mencionados beneficios en el olivar, una cubierta herbácea bien gestionada aporta también valiosos servicios ambientales a la sociedad que deben ser puestos en valor. El control de la erosión, la conservación de la biodiversidad o la lucha contra el cambio climático (el suelo del olivar con cubierta herbácea secuestra el doble de CO2 que otro con suelo desnudo) son servicios que proporcionan estos olivares a la nuestra salud y al medio ambiente, y supone también un valor añadido en el aceite resultante de sus frutos.

Tradicionalmente, muchas de estas “malas hierbas” han estado también presentes en la dieta de nuestros antepasados. Un uso que hoy en día está casi extinto pero que algunos cocineros de prestigio reivindican por su valor culinario. En el mencionado artículo, se hace una relación de las especies que han crecido tradicionalmente en el olivar y que han tenido un uso alimenticio o medicinal. Acelgas silvestres, espárragos trigueros, manzanillas, amapolas, plantas que hoy en día son difíciles de encontrar debido a la intensificación agraria.

Recuperar la biodiversidad es posible y son cada vez más las investigaciones y publicaciones que se incorporan a una sólida base científica para saber qué acciones y medidas resultan más efectivas y beneficiosas.

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